Que hacer si se te cae un empaste: pasos para evitar dolor y dañar el diente

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Que hacer si se te cae un empaste: pasos para evitar dolor y dañar el diente


Que se caiga un empaste dental es una situación bastante frecuente en consulta. Puede ocurrir por el desgaste con el paso del tiempo, por un golpe, por morder alimentos duros o porque exista una caries alrededor de la restauración. 
Cuando pasa, lo normal es que tengas dudas: si hay que ir corriendo al dentista, si se puede comer, si la sensibilidad es normal o si el problema puede esperar.
Desde nuestra experiencia clínica, lo más importante es transmitir que no debes alarmarte, pero sí actuar con rapidez y sentido común. Un empaste caído suele tener solución, pero conviene cuidar la zona desde el primer momento para evitar dolor, fracturas o una complicación mayor.
En estos casos, recomendamos proteger la pieza, evitar ciertos alimentos y pedir cita cuanto antes. Ese primer manejo en casa puede marcar la diferencia entre una molestia pasajera y un problema más serio.
Sigue leyendo que te contamos paso a paso qué puedes hacer.


Se me ha caído un empaste: lo primero que debes hacer

Si se ha caído un empaste, el primer paso es mantener la calma y observar cómo está el diente. No debemos intentar arreglarlo en casa ni restarle importancia. Lo adecuado es seguir estas sencillas pautas hasta acudir a la clínica.

No debemos masticar por el lado afectado

Esta es la recomendación más importante. Cuando el empaste se desprende, la parte del diente que estaba protegida puede quedar expuesta, más sensible y más vulnerable a una fractura. Si seguimos masticando por ese lado, aumentamos el riesgo de dolor y de que la pieza se dañe más.
Evitar apoyar la mordida en esa zona durante unas horas o unos días puede reducir bastante las molestias y prevenir un empeoramiento.

Debemos enjuagar la zona con suavidad

Podemos hacer un enjuague suave con agua templada para retirar restos de comida y mantener la zona limpia. No conviene tocar constantemente el hueco con la lengua, los dedos ni objetos improvisados, ya que eso puede irritar el diente o la encía.
Si encontramos el empaste que se ha caído, podemos guardarlo, pero no debemos intentar volver a colocarlo. Antes de decidir si puede reutilizarse o si hay que rehacerlo por completo, necesitamos valorar el estado real de la pieza dental.

Debemos evitar alimentos muy fríos o muy calientes

Cuando se cae un empaste, es muy habitual notar sensibilidad dental. En esos casos, las bebidas frías, los alimentos muy calientes o incluso los dulces pueden provocar molestias bastante intensas. Por eso, recomendamos optar por alimentos templados y blandos hasta acudir al dentista.
Esto ocurre porque la parte interna del diente puede quedar más expuesta de lo habitual. Si notamos esa sensibilidad, no significa que haya un problema grave, pero sí que la pieza necesita revisión.


Por qué se puede caer un empaste

Los empastes no duran para siempre. Aunque hoy contamos con materiales muy resistentes y estéticos, con los años pueden desgastarse, filtrarse o perder ajuste. Además, existen varios factores que favorecen que se caigan antes de tiempo.

Desgaste del empaste con el paso del tiempo

Una de las causas más frecuentes es el desgaste natural. Cada vez que mordemos o trituramos alimentos, el empaste soporta presión. Con los años, ese material puede deteriorarse y desprenderse, sobre todo si se encuentra en una muela que recibe mucha carga al masticar.
Es bastante común que el paciente nos diga que el empaste llevaba muchos años sin dar problemas y un día, al comer, se soltó. En muchos casos, ha llegado al final de su vida útil.

Caries debajo o alrededor del empaste

Otra causa muy habitual es la caries recurrente. Puede aparecer en los márgenes del empaste o por debajo de la restauración y debilitar el diente que lo sostenía. Cuando eso sucede, el empaste pierde soporte y acaba desprendiéndose.
De hecho, muchas veces el verdadero problema no es solo que se haya caído el empaste, sino que había una lesión previa que lo estaba comprometiendo. Si quieres profundizar en este punto, hemos tratado este tema con más detalle en nuestro artículo sobre caries en adultos: causas y tratamientos más habituales.

Golpes, bruxismo y alimentos duros

También puede caerse un empaste tras un golpe, por apretar o rechinar los dientes, o por morder alimentos muy duros. Hielo, frutos secos duros, caramelos…pueden actuar como desencadenante cuando la restauración ya estaba algo debilitada.
Por eso, cuando valoramos un empaste caído, no nos fijamos solo en la pieza, sino también en los hábitos del paciente y en la posible causa que ha provocado el desprendimiento.


Qué no debemos hacer en casa

En una situación así, es muy fácil caer en soluciones improvisadas. Sin embargo, intentar resolver el problema por nuestra cuenta no suele ser buena idea.

No debemos intentar pegar el empaste

No debemos usar adhesivos ni materiales caseros para recolocar el empaste. Esto no solo no resuelve el problema, sino que puede contaminar la zona, irritar la encía o dificultar después el tratamiento en clínica.
La solución correcta pasa por revisar la pieza, limpiar bien la cavidad y valorar si conviene rehacer la restauración o plantear otro tratamiento.

No debemos dejar pasar varios días si hay molestias

Aunque al principio el diente no duela demasiado, eso no significa que podamos ignorarlo. Una restauración caída deja la pieza más expuesta y más frágil. Si además notamos sensibilidad, dolor al masticar o restos de comida que se quedan atrapados, lo más sensato es pedir cita cuanto antes.
En muchos casos no hablamos de una urgencia hospitalaria, pero sí de una situación que conviene tratar pronto para evitar que el daño avance. 

No debemos seguir comiendo como si no pasara nada

Si seguimos comiendo por ese lado, si mordemos alimentos duros o si exponemos el diente a frío y calor, es probable que aumenten las molestias. Mientras esperamos la cita, lo ideal es hacer vida normal con ciertas precauciones al comer.


Qué puede pasar si no acudimos al dentista a tiempo

Un empaste caído no siempre provoca una urgencia grave, pero sí puede empeorar si lo dejamos pasar. El problema suele complicarse cuando la cavidad queda expuesta durante demasiado tiempo.

Puede aumentar la sensibilidad y el dolor

Lo más habitual es notar sensibilidad al frío, al calor, a la presión o a los alimentos dulces. Al principio puede ser una molestia leve, pero si la zona permanece sin tratar, esa sensación suele intensificarse.
Con el paso de los días también puede aparecer dolor al morder, lo que nos indica que la pieza está sufriendo más de lo debido.

Puede fracturarse el diente

Cuando una parte del diente pierde el soporte del empaste, el riesgo de fractura aumenta. Esto es importante en muelas con restauraciones grandes o antiguas, donde ya existía una pérdida considerable de tejido dental.

Puede avanzar una caries

Si el desprendimiento está relacionado con una caries o si la zona queda reteniendo restos de comida, el problema puede avanzar hacia capas más profundas del diente. Y cuanto más se retrase el tratamiento, más probable será que necesitemos una solución más compleja.


Cuándo debemos acudir al dentista con urgencia

No todos los empastes caídos requieren atención inmediata ese mismo minuto, pero sí hay señales que nos indican que debemos acudir cuanto antes.

Si aparece dolor intenso

Si el dolor es fuerte, continuo o dificulta comer con normalidad, conviene revisar la pieza cuanto antes. Ese nivel de molestia puede indicar una afectación mayor de la esperada.

Si notamos parte del diente rota

Si además del empaste detectamos un borde afilado, una fractura o una parte de la muela rota, es importante no retrasar la consulta. Cuanto antes lo tratemos, más opciones tendremos de conservar la pieza en buenas condiciones.

Si hay inflamación o molestia al cerrar la boca

La inflamación, el dolor al masticar o la sensación de que la mordida ya no encaja bien son signos claros de revisión prioritaria. En estos casos, lo recomendable es llamar a la clínica y explicar los síntomas.


Cómo solemos solucionar un empaste caído en clínica

El tratamiento dependerá de la causa de la caída y del estado general del diente. No todos los casos se resuelven de la misma manera, pero sí seguimos una lógica clínica muy clara.

Podemos rehacer el empaste

Si la pieza está estable y el problema se limita a la pérdida de la restauración, lo habitual es limpiar la cavidad y colocar un nuevo empaste. Antes de hacerlo, revisamos bien la zona para comprobar que no haya caries activa ni fisuras.

Podemos detectar caries o daño adicional

En algunos pacientes, al explorar el diente vemos que debajo del empaste había caries, una fractura o un deterioro mayor de lo esperado. En ese caso, el tratamiento cambia y debemos plantear la opción más adecuada para conservar la pieza.

Revisamos la mordida y la causa

Además del tratamiento del diente, también valoramos si hay factores que estén provocando el problema, como bruxismo, sobrecarga o hábitos de masticación. Corregir eso es fundamental para evitar que vuelva a ocurrir.


Cómo podemos evitar que vuelva a pasar

Aunque no siempre se puede prevenir por completo, sí hay medidas que ayudan a prolongar la vida útil de un empaste y a proteger mejor los dientes restaurados.

Revisiones periódicas

Las revisiones nos permiten detectar filtraciones, desgaste o caries en fases tempranas. Muchas veces el paciente no nota nada, pero en consulta ya podemos ver que una restauración necesita control o recambio.

Cuidado con alimentos muy duros

No se trata de vivir con miedo a comer, pero sí de tener cierta prudencia si llevamos restauraciones amplias. Morder hielo, caramelos o alimentos duros puede favorecer que el empaste se fracture o se desprenda.

Buena higiene y control del bruxismo 

Una higiene adecuada ayuda a prevenir nuevas caries alrededor de los empastes. Y si apretamos o rechinamos los dientes, es importante valorarlo, porque el bruxismo somete a las restauraciones a una presión constante que acorta su duración.


Conclusión

Si se te cae un empaste, nuestra recomendación es actuar con calma, pero no dejarlo pasar. Debemos evitar masticar por el lado afectado, mantener la zona limpia, huir de alimentos muy fríos o muy calientes si hay sensibilidad y acudir al dentista cuanto antes.
Este problema puede deberse al desgaste con el tiempo, a un golpe, a alimentos duros o a la presencia de caries. Y justo por eso necesitamos revisar no solo el empaste, sino también la causa que lo ha provocado.
En Clínica Dental Fernandes Ybarra siempre defendemos la misma idea: cuanto antes valoremos un empaste caído, más sencillo suele ser resolverlo y mejor podremos proteger la salud del diente.


FAQs

¿Podemos comer si se cae un empaste?
Sí, pero con precaución. Lo ideal es no masticar por el lado afectado y elegir alimentos blandos o templados hasta acudir al dentista.

¿Se puede volver a poner el mismo empaste?
No siempre. Aunque conservemos el fragmento, muchas veces es necesario rehacer la restauración tras revisar el estado del diente.

¿Un empaste caído siempre duele?
No. A veces solo notamos un hueco o una sensación extraña al pasar la lengua. Aun así, conviene revisarlo aunque no haya dolor.

¿Es urgente si se cae un empaste?
Depende de los síntomas. Si hay dolor intenso, inflamación, fractura o mucha molestia al morder, debemos acudir cuanto antes.

¿Por qué molesta tanto el frío o el calor?
Porque al caer el empaste puede quedar expuesta una parte más sensible del diente. Hasta la revisión, conviene evitar temperaturas extremas.

¿Qué pasa si no hacemos nada?
Podemos empeorar la sensibilidad, aumentar el riesgo de fractura y favorecer que avance una caries en la zona expuesta.

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